Financiaron el viaje de Colón, la imprenta de Gütenberg, el teléfono de Graham Bell y el automóvil de Ford. Se los conoce como “ángeles inversores” (AI) y se trata de personas que se acercan a nuevos proyectos para invertir en ellos. Imprescindibles para la existencia de muchos emprendimientos, estos inversores suelen exigir una rentabilidad anual de entre 25% y 45%, con un recupero menor a 3 años.
Actores privilegiados del mercado informal de capitales de riesgo, en general aportan entre 60% y 80% del capital que requiere un negocio para lanzarse “los ángeles inversores son individuos que tienen excedente de recursos para invertir en empresas, pero éstas deben contar con un alto potencial de crecimiento que permita recuperar la inversión en un plazo no mayor a los 3 años”, dice Enrique Draier, director ejecutivo del Instituto de Emprendimientos Científicos y Tecnológicos (IECyT).